BLANCO PEQUEÑO, ERROR PEQUEÑO

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Claves para el disparo al corzo

Laureano de Las Cuevas

Miembro de la JD del REAL CLUB DE MONTEROS

 

 

 

«¿Recordáis lo que os digo cuando vamos de caza?». «Sí, padre, a blanco pequeño error pequeño», contestan los niños. «¡Eso es! Apuntad al segundo botón de la casaca». Esta escena de la película “El Patriota”, nos recuerda la importancia de un tiro preciso, la diferencia entre el fallo y el éxito. Dejar un animal malherido que podamos o no cobrar, o dar el final adecuado, “quirúrgico”, a nuestra presa.

En los Foros de la ACE, bajo el título ¿Por qué fallamos a los corzos?, encontrareis un post, que referencia un trabajo realizado en 2014 por miembros de la British Deer Society, y del Game & Wild Conservation Trust. En dicho trabajo se analizan 28 variables, en 2281 disparos realizados por 102 recechistas en salidas reales de caza. Conocer los errores más habituales sin duda nos ayudaran a realizar el disparo soñado.

 

-        Una posición de disparo incomoda.

Nuestra atención se debe centrar en el objetivo, cualquier distracción; una mala postura un músculo agarrotado, o esa piedra que se nos está clavando. Nos restará recursos.

-        Disparos precipitados.

Un disparo jamás debe ser forzado, que el disparo nos sorprenda será siempre una buena señal. Para ello es vital tener bien ajustado el disparador a tu gusto.

 

-        Disparar de pie, con los codos mal apoyadas o arma mal sujeta.

¿Alguna vez has visto una silla con 2 patas? Tres han de ser como mínimo los puntos de apoyo que sustenten tu disparo. Además de un apoyo externo, codos y espalda, serán tus mejores aliados. La posición ideal, tumbado.

-        Disparar a la cabeza o a la parte superior del cuello.

Cuanto más pequeña sea la zona de impacto, mayor la posibilidad de error. La zona donde más daño vital puedes ocasionar es “disparando al hombro”.

-        Disparar entre dos luces o con luz insuficiente.

Aunque los visores modernos ofrecen una nitidez casi perfecta, la falta de luz, las sombras, y errores de apreciación que produce te pueden jugar una mala pasada.

-        Disparar a un animal tumbado, enmontado o en movimiento.

Un animal tumbado, esconde sus partes vitales y es un blanco más pequeño, al igual que si está enmontado. Un blanco en movimiento te hará correr la mano, ¿Hasta dónde?

-        Disparar a un objetivo fuera de alcance efectivo.

Se consciente de tu preparación, tus limitaciones, y las de tu equipo, siempre será mejor acercarse algo más que forzar un posible desastre.

-        Disparar a un animal que no ofrece un flanco suficiente.

Y volvemos a lo de siempre. Una inesperada ráfaga de aire o que el animal se escore ligeramente, hará que el impacto se desplace fuera o en un lugar indeseado del animal.

-        Utilizar un equipo desconocido, o inadecuado.

Cada maestrillo tiene su librillo, y acondiciona su equipo a sus necesidades, que no tienen por qué ser las tuyas. Dicen que no hay que matar moscas a cañonazos, por el contrario, tampoco te recomiendo puntas de menos de 75 grains.

-        Inexperiencia del cazador y falta de práctica en campo de tiro.

Nadie nace enseñado, dedica tiempo a formarte y escuchar a quien antes que tu ya rompía monte, y si encima gastas algunas cajas exprimiendo todo el potencial de tu arma, mil sobre hojuelas.

 

El correcto mantenimiento de arma y óptica, su buen almacenamiento y adecuado transporte nos dará un plus de tranquilidad a la hora del disparo, al igual que conocer la anatomía de la especie y la reacción al tiro, en caso de tener que pistear al animal. En este último caso, recuerda esperar un tiempo prudencial antes de acercarte, y tratar de no contaminar el lugar por si es necesario utilizar un equipo de rastreo.

Y por último y más importante, la SEGURIDAD, nunca disparar contra un viso, ni sin la seguridad de que el ángulo de tiro entierre este dentro del campo de visión. Disparar contra una masa arbolada como fondo, no es el mejor escenario. En caso de duda, piensa que siempre habrá otro día u otro corzo. Y si no lo hay, el riesgo solo agrava la imprudencia.

Por cierto, no olvidéis respirar.

Weidmannsheil!

Laureano de Las Cuevas

Miembro de la JD del REAL CLUB DE MONTEROS



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