Nicolás Urbani
Veterinario y asesor de la RFEC, ONC, ASSICAZA y ARRECAL.
Colaborador de Mutuasport
El perro de caza es un atleta; y previo a su “época de competición” y de actividad física más exigente, debe recibir unos cuidados adaptados para alcanzar lo antes posible su máximo potencial a nivel físico, etológico y de bienestar con el inicio de la temporada venatoria de la media veda.
Bajo mi criterio profesional veterinario, y por la propia experiencia en la cría y cuidados de perros de caza, voy a enumerar las siguientes recomendaciones básicas para la tenencia y preparación responsable de nuestros animales para la actividad cinegética:
· Condiciones de crianza: albergar nuestros animales en instalaciones que cumplan los requerimientos legales básicos de bienestar animal en cuestiones como capacidades máximas; materiales de construcción lavables y resistentes; una correcta ubicación y diseño frente a inclemencias meteorológicas; o la libre disposición de agua. En esta misma línea, un transporte en buenas condiciones previo a la actividad venatoria favorece el cumplimiento del animal (evita calambres, lesiones musculares…). El bienestar animal de nuestros canes, es clave para su buen desarrollo cinegético.
· Alimentación: la dieta, es necesario adaptarla a su fisiología (machos, hembras, época reproductiva…), edad y condiciones ambientales. Venimos de la época de reposo, donde sería adecuado una disminución de grasa y proteína conforme al índice de actividad. A nivel técnico recomiendo, si es posible mantener un pienso de buena calidad, y ajustar la cantidad del mismo conforme a las necesidades.
· Revisiones del estado de salud: examen corporal y cuidados higiénicos; es importante implementar una rutina de limpieza y revisión de nuestros perros; la cual nos puede ayudar a sospechar de posibles problemas sanitarios que debamos trasladar a nuestro veterinario. Por ello es interesante prestar atención y conocer las condiciones normales de nuestros animales:
o Pelo: brillante, suave, con pequeñas perdidas fisiológicas, sin escamas…
o Ojos: deben estar limpios, brillantes, sin manchas…
o Oídos: de color rosado en su cara interna, sin secreciones u olores extraños
o Boca: con mordida normal y dentición blanca
o Trufa: húmeda y del color asociado a la capa del perro
o Condición corporal y engrasamiento: un perro bien proporcionado tendrá unas costillas fáciles de palpar, una cintura perceptible desde arriba y un abdomen plegado hacia arriba detrás de la caja torácica, si se observa desde un lateral.
· Vacunaciones: revisar el programa sanitario veterinario de nuestros animales, prestando especial atención a la profilaxis vacunal obligatoria (la rabia) y la voluntaria (como el moquillo, parvovirosis, hepatitis, leptospirosis, tos de las perreras… a través de vacunas polivalentes administradas por el facultativo competente).
· Desparasitaciones: de forma complementaria a la vacunación, el protocolo de desparasitación frente a parásitos internos (como la hidatidosis, tenias..) y externos (pulgas, garrapatas, mosquitos…). No debemos olvidar que algunas de las patologías de nuestros perros pueden ser zoonóticas, es decir enfermedades transmisibles al hombre; y por tanto la revisión y tratamientos veterinarios son esenciales por motivos de sanidad animal y salud pública.
· Entrenamiento y adiestramiento: además de la actividad física diaria mínima como paseos, salidas a zona de esparcimiento de la perrera, etc. Es muy importante a nivel físico, etológico y de bienestar animal; procurar a nuestros perros el campeo (al menos semanal) que lleva al animal a mantener la rutina propia de la caza como la investigación, la experiencia, la interacción con los humanos y otros perros. El campeo se debe realizar en las zonas de adiestramiento de perros habilitadas para ello, en los cotos que seamos miembros de la sociedad que lo gestiona; para evitar molestias a la fauna en época de cría y para cumplir la normativa vigente.
· Riegos estivales: prestar atención a los peligros de patologías más propias del verano, como el golpe de calor, lesiones en almohadillas plantares y heridas cutáneas por espiguillas. Junto a las recomendaciones anteriores; la organización de la cacería para contar con puntos de agua, evitar zonas muy pedregosas y campos sin cosechar, y de forma complementaria disponer de botiquín veterinario para curas de urgencia; pueden ser claves en la prevención de estas enfermedades típicas en un curso más grave.
· Seguridad: algunas modalidades de caza propias del verano como el descaste de conejo, suelen ser de las que más accidentes por disparo ocasionan a nuestros animales. Así pues, como siempre extremar la precaución, y valorar correctamente la acción de caza previa al disparo sobre la pieza.